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Ahmed I



BIOGRAFÍA DE Ahmed I:

Nombre real: Ahmed I
Profesion: Jeque
Nacimiento: 1936.
Lugar de Nacimiento: Al Jura, Israel


(Al Jura, 1936 - Gaza, 2004) Jeque palestino, líder espiritual de Hamas. Ahmed Yassin nació en 1936 (otras fuentes señalan 1938 y 1929) en la aldea de Al Jura, distrito de Majdel, arrasada por el ejército hebreo en 1948, durante la primera guerra árabe-israelí, y se refugió con su familia de campesinos relativamente prósperos y miles de personas en la franja de Gaza.

Cuando jugaba al fútbol en el campo de refugiados de Al Shati recibió un desgraciado golpe en la columna vertebral que lo dejó tetrapléjico; tenía doce años. Terminó sus estudios secundarios, obtuvo el título de maestro y permaneció durante un año (1964-1965) en la Universidad Ain Shams, en El Cairo, donde fue detenido por su relación con los Hermanos Musulmanes.

Su estancia en la capital egipcia resultó crucial para su formación como acólito del movimiento integrista de los Hermanos Musulmanes cuando éstos sufrían persecución política y se encontraban en franco declive debido a la política nacionalista y secular de Gammal Abdel Nasser.

Al regresar a Gaza, siguió viviendo en el mismo campo de refugiados. La pérdida de las tierras familiares, la crueldad del exilio y las pésimas condiciones de vida fueron determinantes para el arraigo de su profundo sentido de misión y de sus fuertes convicciones religiosas.

De los Hermanos Musulmanes a Hamas

Ejerció en Gaza como profesor de estudios árabes e islámicos. Alcanzó la reputación de un respetado predicador y el título de jeque (‘anciano’, ‘señor’). Tras la derrota en la guerra de los Seis Días (1967) y el nuevo éxodo palestino, el islamismo radical recobró bríos y empezó a llenar el vacío dejado por el fracaso del modelo político que encarnaba Nasser.

En 1974, Yassin fundó Al Mujamma Al Islamic o Centro Islámico, que devino coordinador de todas las organizaciones religiosas de Gaza, incluida la Universidad Islámica, desde la que predicaba que Israel, por su mera existencia, constituye una afrenta para el islam y que Palestina será «propiedad de los musulmanes hasta el día del juicio».

Considerando entonces que la lucha contra el ocupante era cultural, moral y educativa, sin recurso a la violencia, Yassin combatió la secularización y exhortó a la aplicación estricta de la ley islámica, en preparación para la yihad (‘guerra santa’) más que para una inmediata yihad.

Los israelíes vieron con buenos ojos esa prédica, hasta el punto de que en 1979 otorgaron una licencia oficial al Centro Islámico de Gaza, sin duda con el prurito de favorecer el integrismo y debilitar la organización política teóricamente laica de Yasser Arafat, Al Fatah, integrada en la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) desde su creación en 1964. Llegó a ser acusado de colaboracionismo con Israel.

Tras la revolución islámica en Irán (1979), la iniciativa política en Gaza pasó a manos de la Yihad Islámica, un grupo estudiantil, disidente de los Hermanos Musulmanes y embarcado en la lucha armada en nombre del islam, que adquirió una rápida popularidad.
Ante esta presión, Yassin creó una organización radical, Majd el Mujaidin (Gloria de los Combatientes del Islam). En 1983 fue detenido por los israelíes luego de que éstos descubrieran un depósito de armas en la mezquita del barrio de Jaurat, donde vivía y predicaba. Condenado a 15 años de cárcel, fue liberado en 1985 merced a un intercambio de presos palestinos por soldados israelíes capturados en el Líbano.

La primera intifada o sublevación contra la ocupación israelí, que estalló de manera espontánea en diciembre de 1987, tuvo efectos contundentes en Cisjordania y Gaza. El jeque Yassin, que ya estaba considerado como una figura religiosa prominente, seguía vinculado a la teoría y la práctica gradualista de los Hermanos Musulmanes. Pero respondió a los clamores y la impaciencia de los jóvenes con la fundación del Harakat Al Mukawama Al Islamiya (Movimiento de Resistencia Islámica), más conocido por su sigla Hamas, el 14 de diciembre, que inmediatamente pasó a propalar la lucha armada y se presentó como «la vanguardia de la yihad».

La guerra santa

Yassin justificó el viraje estratégico arguyendo que las nuevas realidades (la intifada), producto de «la voluntad divina», habían creado la necesidad de una nueva forma de yihad, un combate que combinaba la pureza moral y la acción social con la promesa de la gracia divina.

Detenido en mayo de 1989, acusado de incitar a la violencia y de ordenar el secuestro de un soldado israelí que resultó muerto cuando las tropas israelíes asaltaron la casa donde estaba retenido, fue condenado a cadena perpetua en 1991 por un tribunal militar. Impasible ante el veredicto, increpó a los jueces: «El pueblo judío bebió la copa del sufrimiento y vivió disperso por el mundo. Hoy, ese mismo pueblo pretende forzar a los palestinos a beber de esa copa. La historia no os perdonará y Dios nos juzgará a todos».

La firma de los Acuerdos de Oslo en 1993 no modificó la posición de Hamas y de su líder, persuadido de que las conversaciones con Israel no producirían ningún resultado. La consecuencia inmediata de su prisión fue una competencia siniestra entre palestinos. Muy pronto, Hamas superó en actos de violencia a todos los grupos nacionalistas que con anterioridad se habían burlado de los islamistas por su pasividad. Después de la matanza de 30 fieles musulmanes en una mezquita de Hebrón, asesinato múltiple cometido por un colono israelí suicida, en febrero de 1994, los activistas de Hamas empezaron a actuar como kamikazes y hombres-bomba para cometer asesinatos en Israel.

Yassin pasó ocho años en una cárcel israelí, en cuya celda le acompañaban voluntariamente dos de sus hijos para hacer menos penosa su inmovilidad. Gravemente enfermo, casi ciego y sordo, fue liberado en 1997, a cambio de varios agentes secretos del Mossad detenidos en Jordania tras fracasar en su intento de asesinar en Amman al jefe de la oficina de Hamas.

Tras una breve estancia en un hospital de la capital jordana, regresó a Gaza, confinado en una silla de ruedas, y siguió predicando la guerra santa. En una zona desheredada, Hamas no sólo es una organización militar que sacrifica a los más jóvenes en atentados suicidas en Israel, sino que mantiene una red muy eficaz de ayuda solidaria a los necesitados.

Recrudecimiento de las hostilidades

Tras el estallido de la nueva intifada (septiembre de 2000) y la escalada militar, los atentados de tipo islamista se recrudecieron, por lo que el gobierno israelí acusó reiteradamente al líder de Hamas de ser uno de los promotores de la locura suicida. Convertido en una figura carismática y emblemática de una supuesta violencia liberadora, Yassin defendió el derecho del pueblo palestino a la lucha armada e incluso censuró a Arafat y a la Autoridad Nacional Palestina (ANP) por descartar la opción de la resistencia en sus negociaciones con Israel. No obstante, su pragmatismo y su ambigüedad ideológica, herencia de los Hermanos Musulmanes, le llevaron a aceptar una tregua ilusoria a cambio de la evacuación israelí de Gaza y Cisjordania.

El 6 de septiembre de 2003, Yassin y otros dirigentes de Hamas resultaron ilesos cuando un caza del ejército israelí lanzó varios misiles contra unas viviendas de Gaza donde se encontraban reunidos. Entonces profirió unas palabras proféticas: «Estoy esperando mi martirio. Quieren matarme y les digo que no tenemos miedo a la muerte porque, cuando morimos, nos convertimos en mártires».

El gobierno de Ariel Sharon persistió en su táctica de asesinatos selectivos de los líderes palestinos, a los que acusaba de incitar al terrorismo, y el 22 de marzo de 2004 alcanzó su objetivo con una operación realizada por un helicóptero que disparó tres misiles contra Yassin, que murió en el acto, cuando salía de la mezquita del barrio de Sabra en su silla de ruedas tras las oraciones del alba. También resultaron muertos varios de sus guardaespaldas y uno de sus hijos, nueve palestinos en total.

El asesinato, decidido y supervisado personalmente por Sharon, produjo una conmoción internacional y fue condenado no sólo por las autoridades palestinas y todos los países árabes, sino también por la Unión Europea. El gobierno judío acusó al líder de Hamas de ser el cerebro de «la red terrorista en Gaza». Varias organizaciones palestinas prometieron venganza.
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