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Manuel Álvarez de la Peña



BIOGRAFÍA DE Manuel Álvarez de la Peña:

Nombre real: Manuel Álvarez de la Peña
Profesion: escultor.
Nacimiento: 1727
Lugar de Nacimiento: Salamanca, España


Manuel Francisco Álvarez de la Peña (*Salamanca, 1727 –† Madrid, 1797), escultor español, miembro de la primera generación de escultores que se formaron en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, fruto del periodo ilustrado español.

Estudió en Roma, en donde se le apodó El Griego por su técnica clásica, aunque estuvo también claramente influido por el rococó. En su obra empleó la madera en mayor medida que la piedra. Entre sus obras en este último material se encuentran, por ejemplo, sus esculturas para la Fuente de Apolo de Madrid, completada a su muerte por Alfonso Giraldo Bergaz.

Nacido en Salamanca en 1727 comenzó sus estudios en esta ciudad con Simón Tomé Gavilán y después con Alejandro Carnicero. Se trasladó luego a Madrid, completando sus estudios en la Academia de Bellas Artes, donde tuvo como profesor a Felipe de Castro, escultor de cámara del rey. Por encargo de su maestro, que tenía confiada en unión con Juan Domingo Olivieri la ejecución de las estatuas en piedra de la serie de los reyes de España para la coronacion del palacio nuevo, ejecutó las de Witerico y de Walia. Por enfermedad de Castro realizó tres querubines de los cuatro que se le habían encargado para la Capilla real y por su buen desempeño fue nombrado para concluir la escultura de la propia capilla con otros profesores.

La Academia de San Fernando, teniéndole por uno de sus más adelantados discípulos, le nombró para modelar a vista de todo el concurso en la primera junta de apertura que celebró el día 13 de junio de 1752. Ganó el segundo premio de la primera clase el año siguiente y en el de 1754 el primero y una pensión para seguir los estudios en Roma, lo que no pudo tener efecto por su quebrantada salud pero después con su talento y aplicación pudo suplir la falta de los auxilios que hubiera tenido en aquella capital. La misma Academia que no perdía de vista sus rápidos progresos, le confirió el título de académico de mérito el día 22 de marzo de 1757 y la plaza de teniente director, el 12 de septiembre de 1762.

Deseoso Carlos III de promover el ejercicio y adelantamiento de la escultura en asuntos dignos de su real memoria mandó a la Academia que propusiese a sus directores y tenientes en esta profesión que cada uno ejecutase un modelo de cuatro pies de alto que representase a caballo a su padre Felipe V, dejándolos en libertad de admitir o no el encargo. Álvarez fue uno de los cinco que gustosamente le emprendieron y el Rey, las demás personas reales y el público que vieron concluidos los cinco modelos, hicieron justicia a sus autores y si el sitio que entonces tenía puesto España a la plaza de Gibraltar no hubiese impedido la ejecución de una estatua de bronce que era el objeto de este encargo, habríamos visto la elección del rey sobre el modelo que se había de imitar. Pero Carlos IV, queriendo llevar a efecto las intenciones de su padre, aunque substituyendo la figura y retrato de este al de su abuelo, la hizo del que ejecutó Álvarez. Mas otra guerra también, siempre destructora de las bellas artes, suspendió esta obra para mejor ocasión.

No fue director de la Academia hasta el año 1784 por no haber habido hasta entónces vacante alguna y en 20 de febrero de 1786 fue nombrado director general por muerte de Roberto Michel para un trienio casi entero y concluido fue prorogado por otro en 5 de abril de 1789. En 1794 le condecoró el Rey con el título de su escultor de cámara, que solo disfrutó hasta el día 18 de marzo de 1797 en que falleció y fue sepultado en la parroquia de san Andrés de Madrid.

La Academia de San Fernando perdió un individuo que se ocupó desde su fundación en trabajar con utilidad estimulando a los jóvenes con su asistencia y aplicación cuando era alumno, con sus sabios preceptos cuando maestro y dirigiendo a los discípulos por el buen camino cuando estaba postrado en cama en los últimos años de su vida. Ninguno más inteligente ni más observante de las reglas del arte sacrificando muchas veces sus propios intereses a esta observación. Le llamaban los profesores el Griego, tanto por el empeño que tenía en imitar las formas, actitudes y corrección del antiguo cuanto por la prolijidad con que acababa las obras
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OBRAS DE Manuel Álvarez de la Peña:

  • Agustinos Descalzos de Salamanca. Los bustos de los fundadores de este convento colocados en la fachada de la portería.
  • Clérigos menores de Salamanca. La estatua del beato Caraciolo y la cabeza y manos de otra de vestir del mismo.
  • Colegio mayor de Oviedo en Salamanca. Un medio relieve de santo Toribio Mogrovejo, en la capilla.
  • Sótanos del Palacio Nuevo de Madrid. Las estatuas citadas de Witerico y Walia y una medalla en mármol que representa el      Consejo de guerra.
  • Capilla real del Palacio Nuevo de Madrid. Los tres querubines en estuco. Dos niños de la misma materia en las enjutas de la      ventana que está sobre la puerta. La estatua de la Concepción en el altar del Cristo.
  • Los Premostratenses de Madrid. La de san Norberto en piedra sobre el frontispicio de la portada de la iglesia.
  • Oratorio del Salvador de Madrid. El trono de nubes sostenido por ángeles mancebos en que está la estatua del Salvador,      colocado en el retablo principal y en lo alto otros mancebos y un niño que presentan un cartelón.
  • San Isidro El Real de Madrid. La estatua de la Fe en el altar mayor al lado del evangelio.
  • El Paseo del Prado de Madrid. Las estatuas de las Estaciones en la fuente de Apolo.
  • Real Monasterio de la Encarnación de Madrid. Los seis ángeles de bronce, que están en el ático del altar, vaciados por      modelos de Álvarez.
  • Parroquia de San Sebastián de Madrid. Las estatuas del tamaño del natural que representan la huida a Egipto, ejecutadas por      San Martín sobre modelos de Álvarez: también ejecutó las demás esculturas de la capilla de nuestra señora de Belén por      modelos del mismo Álvarez.
  • Casa del Duque de Liria de Madrid. Una esfinge de piedra en la entrada.
  • Palacio del Infante Don Luis, en Boadilla del Monte. Acabó la escultura de la fuente que había principiado su maestro Castro.
  • Catedral de Toledo. La medalla en mármol que está en el retablo de la capilla de los canónigos y representa a nuestra Señora      poniendo la casulla á san Ildefonso.
  • Palacio arzobispal en Boadilla. La estatua de la Concepción en el oratorio del prelado.
  • Basílica del Pilar de Zaragoza. Tres medallas de mármol en la capilla de la Virgen: representan el nacimiento, la presentación y      desposorios de nuestra Señora. Las estatuas de estuco de san Gerónimo y de un santo obispo en la fachada exterior de la      propia capilla, dos mancebos y dos niños en el tragaluz.
  • Monasterio benedictino de San Millán de la Cogolla. Una estatua de Nuestra Señora del Rosario.
  • Villaluenga en el Arzobispado de Burgos. Otra estatua de san Antonio en una capilla.
  • Valle de Mena en Vizcaya. La de santa María Egipciaca que se aparece a un pastor.
  • Parroquia de Chinchón. Otra de nuestra señora del Rosario.
  • Parroquia de Colmenar de Oreja. La de san Antonio de Padua.
  • Colegio que fue de jesuítas en Cuenca. La de san Ignacio de Loyola .

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