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Nestor Almendros



BIOGRAFÍA DE Nestor Almendros:

Nombre real: Nestor Almendros
Profesion: Director de fotografía.
Nacimiento: 30 de octubre de 1930.
Lugar de Nacimiento: Barcelona, España


Desconocido para muchas nuevas generaciones de cinépatas, Néstor Almendros Cuyàs fue uno de los mejores operadores de cine del siglo XX; catalán de nacimiento, pero cosmopolita en su oficio, trabajó en Francia, Cuba, Italia, España y Estados Unidos a las órdenes de directores como François Truffaut, Eric Rohmer, Martin Scorsese, Robert Benton, y un largo etcétera.

Nace en Barcelona el 30 de octubre de 1930, al inicio de la turbulenta época de la Segunda República y de la Guerra Civil, que marcan su infancia. Sus padres - él manchego, ella catalana - se dedican a la enseñanza y están vinculados a las corrientes pedagógicas más liberales y vanguardistas del momento. Su padre, Herminio, introductor en España del método de la Escuela Moderna de Celestin Freinet, tiene que exiliarse al final de la guerra para eludir la represión franquista, mientras el resto de la familia (Néstor, su madre, María, y sus hermanos, Sergio y María Rosa) permanece en Barcelona.

De adolescente estudia en el Instituto Ausias March de la capital catalana y empieza a mostrar un gran interés por el arte, en especial por el cine, al que recurre, como otros muchos españoles, para evadirse de la triste realidad de esos años; las reuniones del cine-club del Coliseum se convierten en un segundo hogar para el Néstor adolescente que colecciona programas de cine y fichas de directores y películas. La magnífica Horizontes perdidos de Frank Capra es la película que mayor impacto le produce, junto a El cuarto mandamiento de Welles y El delator de John Ford, pero también conoce la obra de directores europeos como Lang y Murnau.

A los 17 años abandona junto a su familia su tierra natal para reunirse con el progenitor exiliado en Cuba. Aunque no residirá más en España, seguirá vinculado a ella y realizará continuos viajes por motivos familiares y profesionales. En la isla caribeña inicia una nueva vida y continúa sus estudios. Impulsado por sus padres se matricula en la carrera de Filosofía y Letras, por la que no siente mucha devoción. En estos años también empieza a alinearse con los movimientos estudiantiles y políticos progresistas más radicales.

No abandona su amor por el cine y, considerando que, pese al gran número de salas y revistas de cine de Cuba, falta un cine-club como el de su adolescencia, funda en 1951, junto a sus amigos Guillermo Cabrera Infante, Germán Puig y Ricardo Vigón, la Cinemateca de Cuba, que se inaugura con las proyecciones de La Bête humaine de Renoir y de Alexander Nevsky de Eisenstein. Almendros siempre la considerará uno de los mayores logros de su vida.

Aunque tarde o temprano va a dedicarse al cine, primero se decanta por el oficio que más se le parece, el de fotógrafo, por el que pronto demuestra un especial talento, aunque su mente despistada le lleva en una ocasión a descubrir, tras una sesión de dos horas, que no ha sacado la tapa de la lente (eso lo contó Cabrera Infante que era el modelo de las fotos).

En 1950 realiza junto a Tomás Gutiérrez Álea su primer trabajo como director, Una confusión cotidiana, a partir del relato homónimo de Kafka. Se trata de un mediometraje en 8 mm. donde, a falta de mayores recursos, utilizan una sola lámpara para iluminar a los actores. Los resultados son modestos pero suficientes para reafirmarle en su decisión de seguir en el oficio del séptimo arte. En 1955 viaja a Nueva York a estudiar en el Institute of Film Techniques del City Collage, un centro casi amateur, como él mismo lo calificará, donde realiza prácticas con cámaras de 16 mm.

Tras la ciudad de los rascacielos, marcha a estudiar al Centro Sperimentale di Cinematografía en Roma, pero su experiencia allí es una decepción: sus tendencias innovadoras y sus inclinaciones al cine experimental no casan con el conservadurismo artístico de los profesores. Decide volver a Nueva York donde acepta un puesto de profesor en el Vassar College con un sueldo que le permite financiarse sus propios proyectos. 58-59 (1959), un cortometraje de 8 minutos, rodado durante la celebración del cambio de año en Times Square, es su primera película acabada.

Si su oposición a la dictadura de Batista le ha mantenido alejado de Cuba todos estos años, su izquierdismo le mueve a volver a la isla cuando triunfa la revolución de Castro (a quien conoce de haberlo fotografiado en una cárcel mexicana). Apoya el nuevo régimen rodando hasta 20 documentales de propaganda como Ritmo de Cuba y Escuelas rurales, pero cuando las autoridades no le permiten acabar y exhibir Gente en la playa, un cortometraje que realiza a título personal junto a su hermano Sergio, se desentiende rápidamente del castrismo. Poco después, cuando es echado de la revista Bohemia por hacer una crítica elogiosa de una película prohibida por el Instituto de Cine Cubano, decide salir definitivamente de la isla (segundo exilio).

Viaja a París, en pleno auge de la Nouvelle Vague, donde espera encontrar un movimiento dispuesto a acoger innovaciones como las suyas. Tras vivir unos años en un cuchitril de la Ciudad Universitaria de rodar películas escolares (no sin pasar por varias temporadas de privaciones), empieza a lograr trabajo como director de fotografía: Nadja à Paris (1964) es su primer trabajo como operador en Francia. Dirige Eric Rohmer, con quien Almendros colaborará en otros nueve títulos de 1964 a 1983: Mi noche con Maud (Ma nuit chez Maud, 1969), La rodilla de Claire (Le genou de Claire, 1970), El amor después del mediodía (L'amour l'après-midi, 1972) y Perceval le Gallois (1978), se cuentan entre los más prestigiosos.

A finales de los sesenta realiza sus primeras, y poco destacables, incursiones en el cine americano, The wild racers (1968) y Gun runner (1969), a las que sigue la luxemburguesa More (1969) de Barbet Schroeder, rodada parcialmente en Ibiza. Almendros y Schroeder volverán a trabajar juntos en otras siete ocasiones, de las que destaca El valle (La vallée, 1972), divertida película de aventuras con música de Pink Floyd.

El pequeño salvaje (L'enfant sauvage, 1970) marca el principio de su relación profesional con François Truffaut, quizás el director con quien mejor se entenderá. Años antes, ya había hablado elogiosamente de Los 400 golpes cuando aún vivía en Cuba y había sido criticado duramente por ello. De la colaboración de ambos profesionales salen, entre otros títulos, Las dos inglesas y el amor (Les deux anglaises et le continent, 1971), El diario íntimo de Adela H. (L'histoire d'Adèle H., 1975), La chambre verte (1978, no estrenada en España), El último metro (Le dernier métro, 1980) -que le vale un premio César - y Vivamente el domingo (Vivement dimanche!, 1983), última película del director, muerto al año siguiente.

Para Néstor su oficio es también su gran amor. Rechaza las técnicas de iluminación tradicionales con focos y es uno de los primeros operadores en trabajar en exclusiva con luz natural, a la que sólo refuerza, si es necesario, con paneles o luces de baja intensidad. Por ello, las imágenes de las películas que fotografía resultan sumamente reales y verdaderas, en especial cuando retrata el rostro de los intérpretes. El hecho que tantos y tan grandes directores recurran a él una y otra vez se debe a su gran profesionalidad: trabaja en una película aún antes de que empiece su rodaje, colabora con los realizadores incluso en asuntos que no son de su competencia, desde decorados y vestuario hasta cuestiones de guión. Sus consejos en una y otra materia son escuchados y aceptados por los que saben reconocer el valor que tienen.

En 1977 vuelve a España para fotografiar la metamorfosis de Victoria Abril en Cambio de sexo de Vicente Aranda. Aunque durante años ha viajado a España para visitar familiares y amigos (incluso llega a asistir a la fiesta de 40 aniversario de su promoción del Ausias March) y para ver el cine español que no llega a los demás países, nunca antes ha llegado a trabajar en la industria del país; de hecho, no volverá a hacerlo más. Sin embargo, sigue haciendo viajes, llega a impartir algún breve curso de audiovisuales en Barcelona y en 1989 asiste a la inauguración del Instituto de Educación Secundaria de Tomares (Sevilla) que ha tomado su nombre (por cierto, que buena parte de la información para esta biografía la he sacado de la web de este centro, además del libro Cine y Sardina de Cabrera Infante y de la IMDB).

Al año siguiente realiza su primer trabajo serio en los Estados Unidos: Días del cielo (Days of heaven, 1978) de Terrence Malick, donde llega a rodar un incendio nocturno con luz natural. Por esta película es nominado al Oscar, que gana ante rivales como El cazador y El cielo puede esperar, y recibe peticiones de directores americanos para que fotografíe sus películas: Jack Nicholson para Camino del sur (Goin' south, 1978); Robert Benton para la oscarizada Kramer contra Kramer (Kramer vs. Kramer, 1979 - segunda nominación), Bajo sospecha (Still of the night, 1982), la admirable En un lugar del corazón (Places in the heart, 1984), que él considerará su mejor filme americano, y la tonta Nadine (1987); Randal Kleiser para la aventura erótico tropical El lago azul (The blue lagoon, 1980 - tercera nominación); Alan J. Pakula para el melodramático lucimiento de Meryl Streep en La decisión de Sophie (Sophie's choice, 1982 - cuarta y última nominación); y Mike Nichols para Se acabó el pastel (Heartburn, 1986). Con estos títulos sus lentes retratan los rostros de actores como Richard Gere, Jack Nicholson, Meryl Streep (hasta cuatro veces) y Sally Field. En algunos casos su labor de operador es lo mejor que ofrece la película (caso de El lago azul).

Durante estos años Almendros alterna sus trabajos en Europa y América con el rodaje de spots publicitarios para marcas de renombre como Freixenet, Giorgio Arman y Calvin Klein, y trabajos para la televisión gala. También publica libros sobre cine - Un homme à la caméra y Cinemanía son algunos de sus títulos -. No se olvida de Cuba a la que dedica dos documentales: Nadie escuchaba (1984), sobre la restricción de libertades en la isla, y Mala conducta (Mauvaise conduite, 1984) sobre la persecución de homosexuales por parte del régimen de Fidel Castro; tema que le toca muy de cerca, por su propia condición de homosexual. Este último gana el premio al mejor documental en el Festival Internacional de Cine Gay y Lésbico de San Francisco.

La muerte le llega demasiado pronto, el 4 de marzo de 1992, en Nueva York a causa del SIDA que ha contraído años antes. Sus últimos trabajos tras la cámara han sido el fragmento de Cuentos de Nueva York (New York stories, 1989) dirigido por Martin Scorsese y Billy Bathgate (1991), su quinta colaboración con Robert Benton, protagonizada por Dustin Hoffman y Nicole Kidman.


FOTOS DE Nestor Almendros:


  



FRASES DE Nestor Almendros:

  • Tiendo a utilizar cada vez más una fuente única de luz, tal como suele darse en la naturaleza
  • La naturaleza no me había aventajado para esta profesión en la cual, lo menos que se puede exigir al que la practica es ver      bien. Sin embargo, la pasión y la voluntad compensan, a veces, no pocas dificultades
  • Es muy difícil de amaestrar la luz de Cuba, del trópico, porque viene de arriba y en un rostro humano, por ejemplo, crea      sombras bajo los ojos, bajo la nariz. Una luz dura con la que la gente tiende a fruncir el ceño al no poder soportar su exceso
  • Las líneas horizontales sugieren descanso, paz, serenidad. Fue una idea que aplicamos, tal vez inconscientemente, en las      primeras escenas de los vastos trigales. Las líneas verticales indican fuerza, autoridad, dignidad. La alta mansión de tres      pisos, sola en medio de las praderas. Las líneas que traspasan el encuadre en diagonal, evocando acción, movimiento, poder      para superar obstáculos
  • El director Eric Rohmer me decía una vez que lo mejor que le podía ocurrir a un creador literario o cinematográfico era que no      le conociesen; Él creía que cuanto menos se conoce a una persona, más se le admira y cuando se le conoce, cuando se ve      que existe, que es real, deja de tener su aspecto mítico.

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