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Patricio de Azcarate



BIOGRAFÍA DE Patricio de Azcarate:

Nombre real: Patricio de Azcarate
Profesion: Filósofo y político
Nacimiento: 1800.
Lugar de Nacimiento: León, España

Filósofo y político español, historiador y difusor de la filosofía moderna y meritorio traductor a la lengua española de las obras de Platón, Aristóteles y Leibniz. Gracias a la patriótica actividad de Patricio de Azcárate, entre 1871 y 1878 pudo contar el público lector, por primera vez en lengua española, con ediciones dignas de Platón, Aristóteles y Leibniz. Los 26 volúmenes de la Biblioteca Filosófica dispuesta por Azcárate (11 volúmenes con las obras completas de Platón, 10 volúmenes de obras de Aristóteles y 5 volúmenes de obras de Leibniz), junto con la Exposición histórico-crítica de los sistemas filosóficos modernos (1861), suponen quizá la aportación más trascendental que durante todo el siglo XIX pudo hacerse a la filosofía en el ámbito de la lengua española. Así como es imprescindible reconocer la tarea de Gundisalvo en el Toledo del siglo XII para entender el florecer filosófico latino del siglo XIII; se hace necesario reconocer la labor de don Patricio en el siglo XIX para entender el florecer filosófico hispánico del siglo XX. Nació Patricio de Azcárate en León en 1800, donde inició sus estudios, que continuó en la Universidad de Oviedo y en Santiago de Compostela, donde se licenció en Derecho. Establecida su familia en Gijón, la posibilidad de utilizar la biblioteca de Jovellanos determinó en buena medida sus preocupaciones ulteriores.

Activo liberal (perteneció y luchó en la Milicia Nacional), establecido de nuevo en su León natal, participó en las iniciativas progresistas del momento: Comisión de Monumentos, Biblioteca Provincial, Sociedad Económica de Amigos del País, desempeñando durante muchos años la Secretaría de la Diputación Provincial de León. En 1841 fue elegido Diputado a Cortes por León. En 1843 fue nombrado jefe político de León. Pero algunos integristas leoneses paletos, que parecen añorantes de la pureza de sangre, de la selección racial y del racismo étnico, todavía dos siglos después son premiados por atreverse a escribir párrafos como el siguiente, en el que se desenmascara a los recién llegados.

Casado con Justa Menéndez-Morán Palacio, natural de Gijón (hija del coronel Luis Menéndez Morán y de Carmen Palacio, ambos de Gijón), compraron en 1848 al marqués de Gastañaga una casona con sus fincas en Villimer, en la cuenca del río Porma, a unos 17 kilómetros de León, lugar que se convirtió a partir de entonces en casa solariega de los Azcárate (en el cementerio de Villimer sería enterrado Patricio, y aún en 2008 allí fue enterrado el empresario José María Entrecanales Azcárate, presidente de Acciona). Allí pasaban algunos días los amigos de Patricio, como Julián Sanz del Río y Fernando de Castro. Decidió Azcárate escribir sobre asuntos de filosofía para poder administrar a su hijo Gumersindo (León 1840-1917) la formación que no encontraba en los planes de estudio oficiales. Ocurría esto en 1852: al año siguiente publicaba unas Veladas sobre la filosofía moderna (Rivadeneyra, Madrid 1853, 474 págs.). En 1849 había nacido su segundo hijo, Tomás de Azcárate Menéndez (León 1849-1921), que sería Contralmirante. Más tarde nacieron Cayo, Jesusa y Manuela, que llegaron a adultos (aunque tuvieron más hijos, que no pasaron de mortichuelos). Después del alzamiento de 1854 los gobiernos progresistas le nombraron gobernador civil, cargo que desempeñó hasta 1863 en distintas provincias: León, Valladolid, Vizcaya, Santander, Murcia y Toledo.

Las Veladas sobre la filosofía moderna van dedicadas «a la juventud estudiosa», se entiende que a la juventud estudiosa española, a la que ofrece como modelo patriótico una curiosa relación de personajes.

El prólogo va firmado en León, en agosto de 1853, por lo que sólo hacía tres meses que había fallecido Juan Donoso Cortés, y cinco años Jaime Balmes, los dos campeones «que en el siglo XIX han abierto el palenque» filosófico español. En el capítulo preliminar señala las tres direcciones distintas en las que necesariamente ha marchado la filosofía desde el renacimiento: «y cualesquiera que sean los matices con que los filósofos hayan presentado su doctrina, precisa e irremisiblemente tienen que pertenecer o al empirismo o al idealismo o al sistema psicológico, porque la inteligencia humana no puede salir de la esfera de acción que le designó el Criador, y esta esfera está reducida a los tres grandes objetos, el universo, la humanidad y Dios; y según que se fije en cada uno de ellos como punto de partida, toma la doctrina la investidura que le corresponde», por lo que decide organizar su obra en tres partes, y dedicar a cada una de ellas un libro: «De aquí resulta naturalmente la división de la obra en tres partes: primera parte, Sistema Empírico; segunda parte, Sistema Idealista; tercera parte, Sistema Psicológico; que serán objeto de otros tantos libros.» Como puede confirmarse por el índice, las Veladas de 1853 desarrollan la primera parte del proyecto general (que culminará en la Exposición... de 1861).

Azcárate, gobernador civil en Murcia, publicó en 1861 su segunda obra filosófica, ampliación de las Veladas, la importante Exposición histórico-crítica de los sistemas filosóficos modernos y verdaderos principios de la ciencia (Francisco Mellado, Madrid 1861, 4 vols., reproducida en microficha por Pentalfa Ediciones, Oviedo 1982, e incorporada en junio de 2009 al Proyecto Filosofía en español, en facsímil pdf con texto flotante), en la que ofrece por vez primera en español un panorama de la filosofía realmente existente en el momento, y que tantos otros en España ignoraban o preferían ignorar.

En su célebre escrito programático de 1856 (diez años antes, en 1846, Manuel Rivadeneira había proyectado y puesto en marcha su Biblioteca de autores españoles), Gumersindo Laverde había lanzado el proyecto de una Biblioteca de filósofos españoles: «...la formación de una Academia que tenga por principal objeto fomentar en España los estudios filosóficos (...) publicar una 'Biblioteca de filósofos españoles' en lengua vulgar, con noticias biográficas y bibliográficas, anotaciones y comentarios, facilitando así la adquisición y estudio de sus obras a los amantes de esta suerte de conocimientos...» Es bien sabido que Laverde procuró durante años que otros ejecutasen sus planes (ver «Gumersindo Laverde y la Historia de la Filosofía Española»). En 1859 ha renovado Gumersindo Laverde este proyecto, ahora denominado Biblioteca de filósofos ibéricos, y ofrece una relación de quince «escritores distinguidos» que podrían colaborar en él (personas con las que mantiene correspondencia, algunas de cuyas cartas se conservan), entre ellos: Patricio de Azcárate, Manuel A. Berzosa, Ramón de Campoamor, Francisco Fernández González, Nicomedes Martín Mateos, José Moreno Nieto, Nicolás Salmerón Alonso o Julián Sanz del Río (dos años después, uno de estos, Francisco Fernández y González, publicaba su Plan de una Biblioteca de autores árabes españoles, Madrid 1861, reeditado en microficha por Pentalfa en 1983).

Por su parte en 1864 Patricio de Azcárate, en este ambiente impulsor de publicaciones reivindicativas y regeneradoras, sin limitar el patriotismo español a lo supuestamente autóctono, tenía ya formado el proyecto de traducir a la lengua, para facilitar su lectura y conocimiento, los clásicos de la filosofía, en una Biblioteca Filosófica, universal y no particular, que debía comenzar por el principio, por Platón.

Tras el revolucionario 1868 muchos, sobre todo desde la iglesia católica, volvieron a alarmarse ante la realidad de los nuevos y peligrosos planes de la Filosofía (que hubiera dicho Vélez). La respuesta más interesante e inteligente a estos planes y programas que buscaban el fomento de la filosofía la protagonizó en 1869 el fraile dominico Zeferino González, al publicar su opúsculo, Sobre una Biblioteca de Teólogos Españoles. Sin dejar de ensalzar el carácter patriótico, digno y elevado del proyecto de realizar una Biblioteca de filósofos españoles, «capaz de servir de lenitivo, siquiera escaso e incompleto, a la acerba pena que nos causan la universal postración, el abatimiento y ruinas que oscurecen el brillo y arrebatan las glorias de España», se pregunta inmediatamente «si no sería mas conveniente, más útil y hasta más patriótico por de pronto, el publicar una Biblioteca de teólogos españoles. (...) Porque la verdad es que si España puede presentar algunos filósofos más o menos recomendables y distinguidos, no puede presentar escritores que rayen tan alto en filosofía, como rayaron en teología Torquemada, los dos Sotos, Cano, Carranza, Molina, Suárez, Vázquez, Alfonso de Castro, Pérez de Ayala, Báñez, Lemos, Valencia, con tantos otros que dieron gloria inmortal a nuestra patria.»

Diez años después de la publicación de los cuatro tomos de la Exposición histórico-crítica de los sistemas filosóficos modernos, cumplidos ya los setenta años de edad, entregaba Azcárate al público su tercera aportación a la filosofía nacional, con estas palabras al frente del primer tomo de las Obras completas de Platón: «Al aparecer por tercera vez nuestro nombre al frente de una obra de Filosofía, debemos recordar lo que en trabajos anteriores dijimos acerca del patriótico fin, a cuya realización nos proponíamos contribuir, consagrando nuestra actividad a esta clase de trabajos.»

Dejó realizada Patricio de Azcárate, en manuscrito, la traducción de Bacon en cuatro tomos, que no se llegó a publicar («y no traduje las de Descartes y Kant, como lo había anunciado en mi prospecto, porque dos personas muy competentes se adelantaron anunciando su publicación, con cuyo motivo suprimí mis trabajos», 1880, nota 2). Fue miembro correspondiente de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas y de la Real Academia de la Historia. Falleció don Patricio en León el sábado 20 de febrero de 1886, poco antes de que su hijo Gumersindo obtuviese por primera vez en las Cortes el escaño de diputado por el distrito de León, en el que pudo mantenerse sentado durante los siguientes treinta años. Tal como dejó dispuesto fue enterrado en el cementerio de Villimer, donde se condujo el cadáver la mañana del domingo 21 de febrero.


OBRAS DE Patricio de Azcarate:

  Veladas sobre la filosofía moderna, M. Rivadeneyra, Madrid 1853, 474 págs.
  Exposición a S. M. sobre arreglo de los Fueros de las Provincias Vascongadas, Viuda e Hijos de Miñón, León 1856, 30 págs.
  Exposición histórico-crítica de los sistemas filosóficos modernos y verdaderos principios de la ciencia, Establecimiento   tipográfico de don Francisco de Paula Mellado, Madrid 1861, 4 vols., 368 + 333 + 295 y 248 págs. [Existe edición en microficha   de esta edición por Pentalfa Ediciones, Oviedo 1982.] Segunda edición: Librería de A. Durán, Madrid 1870-1874, 4 vols.
  Del materialismo y positivismo contemporáneo: discurso leído en el Liceo de la Sociedad Económica de Amigos del país de León,   Miñón, León 1870, 41 págs.
  Obras completas de Platón, puestas en lengua castellana por primera vez por Patricio de Azcárate, Medina y Navarro (Biblioteca   Filosófica), Madrid 1871-1872, 11 volúmenes. (1-2: Diálogos socráticos, 3-4: Diálogos polémicos, 5-6: Diálogos dogmáticos,   7-  8: La República o El Estado, 9-10: Las Leyes, 11: Obras varias.)
  Obras de Aristóteles, puestas en lengua castellana por Patricio de Azcárate, Medina y Navarro (Biblioteca Filosófica), Madrid   [1874-1875], 10 volúmenes. (1-2: Moral, 3: Política, 4-5: Psicología, 6-9: Lógica, 10: Metafísica.)
  Obras de Leibnitz, puestas en lengua castellana por Patricio de Azcárate, Casa Editorial de Medina (Biblioteca Filosófica), Madrid   1878, 5 volúmenes. (1: Varios –34 textos, desde la 'Vida de Leibnitz trazada por él mismo' hasta 'La Monadología'–, 2-3: Nuevo   ensayo sobre el entendimiento humano, 4: Correspondencia filosófica, 5: Teodicea.)
  La filosofía y la civilización moderna en España, Montoya y Compañía, Madrid 1880, 28 págs. (Publicado también en Revista de   España, nº 72, 1880, págs. 319-244.).

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